Ayer quedé con Celia y Nuria. Fue una tarde-noche genial! quedamos en Gran Vía para ir a unos billares a los que solía ir con unos amigos del colegio. Hacía muchísimo calor pero a pesar de ello el centro de Madrid seguía igual de lleno que siempre. Cuando llegamos donde deberían estar los billares, vi un edificio nuevo, con Spa, salas para depilación y otras para tomar rayos UVA. Los billares ya no estaban, se habían ido igual que los viejos compañeros del colegio. Cuando vimos que nos habían quitado el billar nos entraron aún más
de jugar y nos pusimos a buscar como locos algún bar ó sala de juegos que pudiera tener uno. Pero ...nada...no encontramos nada. Durante la búsqueda me llamaron al móvil, era Spoty, que venía a jugar al billar (pobre iluso), nos estuvo contando los trucos de magia que había estado haciendo un mago cubano y nos pusimos andar hacia Plaza de España.
Encontramos tentador el aire acondicionado de un "Starbucks" y entramos en busca de algo fresquito para beber. La loba y ce se pidieron dos frapuccinos, spoty y yo dos zumos gigantes para compartir: uno era de frutas del bosque y el otro de mango y fruta de la pasión, pero realmente a mí me sabía a los helados solero. La loba la lio al coger su frapuccino y se llevó el de una chica que se llamaba Laura. Laura era una chica mona, de nuestra edad, con un tatuaje algo borrado en el hombro y estaba hablando distraidamente con el móvil. Mientras hacían los zumos, Ce y Nur se fueron a buscar sitio y nos esperaron en el 2º piso. La camarera nos puso en el mostrador dos zumos como los nuestro pero con el nombre de Javi, asi que seguimos esperando los nuestros. Pasaron unos minutos y Laura (la chica del móvil) preguntó que cuando salía su frapuccino. Vi que sobre la mesa había un frapuccino con el nombre de Nuria y pensé… ya está, la han liado!. Así que tuve que convencer a la chica de que su frapuccino era ese que ponía Nuria, que la tal Nuria era otra chica que había estado antes y se había llevado el suyo. Le dije varias veces que la loba no había tocado su pajita y que estaba sin estrenar, pero aún así me miró con cara de asco, cogió su copa y se fue.
Después de ver pasar varios clientes que pagaban y recogían sus batidos, preguntamos a la camarera que si iba a sacar nuestros zumos, pero dijo que no había pendiente ninguno más, que tendríamos que ser Javi. Así que asumimos nuestro nuevo nombre, cogimos los zumos de Javi y nos bajamos con las chicas.
Nose cuanto rato estuvimos hablando en los cómodos sillones, fueron alrededor de 4 horas. Durante este tiempo hablamos de: posibles disfraces para Berzosa, de los viajes erasmus, la noche en blanco y sobre todo de marujeo universitario. Hablamos y charlamos como auténticas porteras, Spoty no sabía donde se había metido y al rato Ce y Nuria le empezaron a coser a preguntas sobre las chicas que le gustaban de la facultad. Yo intenté ayudarle a esquivarlas pero era imposible, asi que al final lo terminó contando aunque sin dar muchos detalles.
Sin cenar nos dieron las 21.45 y a Nuria y a mi nos entró un mono de billar incontrolable, necesitábamos jugar. Así que convencimos a Ce y nos fuimos al San Mateo que ya estaba abierto. No hizo falta hacer equipos los cuatro sabíamos que era el típico eterno combate a muerte mujeres vs. hombres.
Hay que reconocer que no éramos ninguno profesionales del billar, pero tampoco se nos dio tan mal. Solo metimos la negra una vez cada uno. Bueno, en realidad yo la metí tres veces solo que dos mal y una bien (la única partida que conseguimos acabar) asi que me quedo con una. El resultado de la noche fue 3-2 favorable a las chicas, aunque tampoco podemos decir que hayan ganado, porque realmente lo único que hicieron fue no perder. A diferencia de nosotros.
“El billar es muy interesante se puede decir que es casi un pequeño esquema del mundo y de las relaciones: La mesa es el mundo, nuestro mundo, el de cada uno, depende de lo que te muevas conocerás más o menos mesa pero aunque sea pequeño tu territorio nunca vas a llegar a ocupar todas las posiciones posibles durante la partida. El taco es lo que nos impulsa a cada uno, la fuerza vital que impulsa a la bola a moverse, desplazarse, buscar, chocar y hacer saltar a las otras bolas que hay en su mesa. Cada bola representa a una persona, lisas, rayadas, rojas, moradas, amarillas… y por supuesto con diferentes valores (ya sabemos cada uno cual nos toca).
Nos desplazamos por la mesa sin saber lo que podemos llegar a influir sobre las otras bolas, a veces chocamos con otra bola y nos paramos junto a ella. Otras veces la bola con la que chocamos sale despedida y cae en un agujero y no la volvemos a ver. Todo depende de la fuerza inicial que se nos haya dado.
Al principio todos salimos del mismo triángulo pero según avanza la partida nos desplazamos, en todo tipo de direcciones. A veces nos separamos para siempre de la bola que teníamos al inicio de la partida, en otras ocasiones volvemos a golpear contra la misma bola 1, 2 y hasta 3 veces. Hay periodos en los que alguna bola nos puede desplazar de nuestra posición y nos cambia la perspectiva de ver la mesa. Nunca sabes cuál va a ser tu posición después de una tirada, puede que sea la misma, pero también puede ser que la suerte o la desgracia hagan que caigas en alguno de los agujeros y dejes de ver. Nosotros también influimos muchísimo en el resto de bolas llegando incluso a aprovecharnos de ellos durante las carambolas.
Las bolas durante la partida pueden: separarse, juntarse, chocar y golpearse entre ellas. Cada partida es totalmente distinta a la siguiente pero hay una cosa que no cambia y es que todas las partidas giran alrededor de la bola negra. Casi todas las tiradas de la partida dependen de la posición de esta bola, es una bola que tienta a darla. Representa el peligro, lo desconocido y el morbo o la curiosidad de si podríamos llegar a jugar con esta bola y que formase parte de alguna de nuestras carambolas. Lo malo es que la obsesión con la bola negra puede descompensar una tirada y hacer que termine cayendo en algún agujero, en cuyo caso pierdes. Deberás empezar una nueva partida y gastar más dinero. Aunque también puede ser que la jugada con la bola negra salga bien y hagas una carambola perfecta. En este caso seguramente el resto de jugadores te alabarán y experimentaras una pequeña sensación de euforia y felicidad, te creerás el puto amo del billar, que tienes todo controlado y has sabido darle un toque preciso y perfecto a la bola. Aunque en el fondo se que ha sido solo suerte, es necesario que me engañe para creer que tengo algo de control sobre todo el descontrol que me provoca la bola negra."
A las 24.00 salimos del San Mateo, estábamos saciados de empujar con el palo y meter las bolas. Nos fuimos a casa. Yo acompañé a Celia andando y tuvimos una conversacion agradable, aunque breve, sobre el valor que hoy en día se da a las personas y a las relaciones. Tampoco llegamos a profundizar demasiado asi que cuando llegamos me fui a casa. Allí me esperaba mi tuenti vacío como hacía mucho tiempo... y Dharma que aunque pelota y cariñosa, siempre nos terminamos peleando para demostrar quien manda en MI cama.
jueves 16 de septiembre de 2010
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